El 15 de enero Catupecu presentó su nuevo disco, Simetría de Moebius en Terrazo Discorestoclub, en Carlos Paz. A las doce de la noche, como indicaban para la apertura de puertas, estuvimos firmes ahí, pero no sabíamos la batalla que se nos venía.
Al lado de la Costanera (Avenida Atlántida) y con las luces de las publicidades de la entrada de Terrazo, los mosquitos empezaron su propio pogo con la gilada que ya estaba ansiosa por entrar. Por supuesto fue una pelea mano a mano (¿?) entre la banda liderada por Fernando Ruiz Díaz y los mosquitos: Ambos recibieron aplausos efusivos y los comentarios, bueno…ahí gano Catupecu, carajo.
Uno de los policías de la entrada me presta un Off y me dice “Tome, estos mosquitos no pican, cabecean” y se escuchaba atrás a un iluminado que preguntaba, “¿no serán dengues, che?”
Pasado el transe mosquiteril, entro a Terrazo a lo que fui, a ver esta banda de una elegancia literaria que hace años que no vemos por estas pampas, músicos impecables que estuvieron cuatro horas esa tarde probando sus instrumentos, con un frontman que de catorce temas, hizo nueve cambios de guitarras y ejecutó el bajo en su primer canción Confusión. Fue inevitable acordarse del siempre añorado Gabi Ruiz Díaz, ex bajista de Catupecu, que estaba en Buenos Aires en la recuperación de un accidente automovilístico que tuvo en el 2006, ya eterna para todos los que queremos verlo ahí.
Arranca el show a las 02.45 con el tema Confusión, que es el corte de difusión de este disco. En Terrazo había aproximadamente 2700 personas, y dentro del lugar en sí del show, parecía que había un Cosquín Rock entero. El calor, de ese lindo que termina mareando pero no llega a desestabilizarte, las luces rojas, azules, naranjas, latas de cerveza y botellas de agua en el escenario que serían rociadas al público como antigua bendición.
Fernando (voz, guitarras y bajo) con sus borceguíes, remera, camisa y jean negros bien ceñidos, como quizás use desde hace mucho antes del `97, cuando nos despertó a todos con su primera placa Dale! . Sus identidades hablan más que sus palabras.
Javier Herrlein (batería y percusión), Martín Macabre González (voces, piano, sintetizadores y bajo) y Sebastián Cáceres (bajo y guitarra).
Salieron cuatro a escena, eran tres desde su Villa Luro en el `95, pero en realidad es una familia más numerosa por esas vueltas putas y maravillosas de la vida: Hay que sumarle a Gabi, que no es casual (más allá de su maestría como músicos) que todos menos Javier toquen el bajo, como queriendo buscarlo en el escenario, como traerlo de vuelta a casa. Y el señor Zeta Bossio (bajista de Soda Stereo), que no dudó en brindar tremendo currículum, alma y dedos a Catupecu en varios shows en el 2006 en Obras Sanitarias al aire libre, para aparecer Sebastián Cáceres con su bajo, luego. (+ info http://www.rock.com.ar/artistas/catupecu-machu)
Siguen con Preludio y Perfectos Cromosomas combinados con Víbora vientre de esta Simetría de Moebius, en un perfecto interludio.
En los sueños, Seguir viviendo sin tu amor (L.A. Spinetta) y A veces vuelvo. El público comienza a corear “Gabi, Gabi…” y Fernando dice “Sí, Gabi está acá” y comienza Plan B: anhelo de satisfacción.
Magia Veneno, Acaba el fin, Origen extremo y Hechizo de la placa Cuadros dentro de cuadros. Fernando presenta a la banda y los aplausos eran interminables. Siguen con uno de sus himnos, Dale! que desde el 2006, cambió por un potentísimo “Gabi, Dale!”.
Un firme Hey ho, let´s go de todos allí, iniciado como una mecha por Fernando, marca el camino a Macabre que canta Blitzkrieg bop (The Ramones), también como interludio, apuesta redoblada para terminar con la segunda parte de Dale!
En ese lugar de puertas de madera altísimas, antiguas, atiborrado, donde te sentías en más intimidad aún con ellos, alrededor de veinte varones en cuero, en círculo y en éxtasis, se medían y desafiaban para el gran pogo que implica Dale!.
Fernando grita, “ahora una canción de cuna para todos, y a coger que se acaba el mundo!”… Cerraron con Y lo que quiero es que pises sin el suelo, Eso vive y Cuentos decapitados,también mezclados, simétricos, cantados por ellos y por nosotros.
Se presenta a la banda agregando, “Y quien les habla, el hermano de Gabriel Ruiz Díaz”. Un Catupecu en su esencia, en el disco que no estuvo Gabi y es “el más Gabi de todos” como dice Fernando. (http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1194623)
Como un ritual antiguo, la mayoría de las mujeres no entramos a ESE pogo, pero quizás porque elegimos otros momentos y formas de hacerlo y está todo compartido, está todo claro.
Y desde esa magia veneno que inyectan no tenés opciones, los adorás y te quedás o te vás, como respondiendo al gran interrogante punky: should i stay or should i go. Mi respuesta es obvia: I stay.
Recomiendo, para entendidos, leer ficha técnica de instrumentos y producción de la grabación en el Teatro Ópera en junio del 2008 del disco Laberintos entre aristas y dialectos.
http://www.tecnoprofile.com/home/noticias.php?op=1&id_noticia=1015
(1) http://es.wikipedia.org/wiki/Banda_de_M%C3%B6bius
vía Cronicando Rock
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