Fuerza Natural, lo nuevo de Gustavo Cerati

Alucinamos: Y lo haremos mil veces más

Gustavo Cerati, ángel eléctrico, piloto de juguetes, mayordomo en un eterno juego de seducción y desafiante de reyes de karaoke (entre tantos hologramas que crea y recrea), se sigue deslizando por este universo pop jugando con las leyes que él elige, y qué bien lo hace.

Cerati presentó Fuerza Natural en el Estadio Orfeo en Córdoba el 11 de diciembre, en torno a su gira latinoamericana comenzada el 19 de noviembre en Méjico, luego Chile, Uruguay y el último show, el 19 de diciembre, en la Ciudad de la Furia, Buenos Aires.

Fuerza Natural es su quinto disco como solista, sin contar otras placas: Canciones Elegidas 93-0411 Episodios Sinfónicos+Bien. A tamaña producción, hay que sumarle otros proyectos como  RokenOcioPlan VColores Santos.

Gustavo esta vez está en la ruta del jinete enmascarado, viajando entre dèjá vúes, donde todos los temas y la videografía presentada hasta ahora, están conectados con ideas centrales, como un film, y que van desde sus miles de kilómetros recorridos, amores furtivos y no tanto, hasta su apuesta infinita a que el universo siempre está a su favor.

Cerati (olvídenlo, jamás voy a decir “el ex Soda”) afirma a otro medio sobre Fuerza Natural:

“Habla de un trayecto un poco más solitario, pero también es bastante más luminoso y con un ‘mood’ más bien positivo, a diferencia de otras canciones que podía haber hecho antes que eran más enojadas. También habla de la sustancia con la que estamos hechos todos y que no nos podemos olvidar. Entonces es mirar un poquito más hacia afuera que hacia adentro”, sostuvo. (http://ar.msn.com/-Reporter)

Urbano, rural, amante del mar, eterno ochentoso, pero vanguardista compulsivo, utiliza palabras y conceptos claves de su diccionario etéreo y stereo: nena, color, no te suelto más y te desarma con una obra de arte folk como Cactus.

Mil oraciones desde su oráculo propio que se dice y me dice hoy, el viento está a mi favor,una especie de continuación del yo nací para esto de su anterior trabajo Siempre es hoy.

El Orfeo lo encuentra a las 21.45 cuando se presenta con un antifaz plateado, vestido de negro y plata, en una mezcla de charro y glam rock star, al igual que los otros integrantes impecables, que lo acompañan de hace varios trabajos.

Apoyando su propuesta de fusionar sus propias tendencias, que van desde el Pop Art, Rock, Folk, y lo local, el escenario estuvo lleno de lámparas redondas multicolores, como un sueño retro. En las pantallas se vivieron efectos visuales que te llevan a la época de los primeros VHS, con ese defecto “nevado”, que hoy es casi de culto. Ángulos aberrantes, primeros planos de las guitarras, cuadros, colores y filtros para este viaje.

Comienza el show con Fuerza Natural y cerca de siete mil almas empezaron a festejar su travesía country y mística.  Explica casi con pudor que debía tocar el disco entero de corrido, que no era “capricho de artista”, pero que de última, así se sentía, como en viaje, ya que había viajado seis horas en su camioneta, por su fobia a los aviones.

Sigue con Magia, Dèja Vú, Desastre, Rapto y Tracción a sangreCactus con guitarra acústica y criollas, generó algo maravilloso de ver: girabas y veías gente disfrutando una chacarera acompañándolo con palmas, yo pensando en Spinetta y en Caetano Veloso, giro al otro lado y veo que, con el mismo tempo, muchos menean sus cabezas con un ritmo electrónico, como ocurre con Cosas imposibles y Sulky. Majestuoso.

Naturaleza muerta, con un dejo a Hombre al agua, fue un mimo a nuestro lado más stereo.

Dominó y Sal, que culmina con una propuesta oriental, experimental y en las pantallas el infaltable mar y sus criaturas.

Convoy y He visto a Lucy cerraron la primera parte de este show que Cerati insistía en que iba a cerrar con temas de Piero.

Ya en la segunda parte del recital, todos vestidos de blanco, con flecos y brillos. Gustavo se sienta con una acústica y recuerda a Mercedes Sosa con quien grabaron Zona de Promesasen el último disco de Mercedes, Cantora. El aplauso fue inmenso y dejó lugar a una interpretación sublime.

La canción Pulsar tuvo la enorme misión de retomar el camino del ánimo en esa noche.

Te llevo para que me lleves, con la pantalla en amarillo, como el amor. Marea de Venus, Crimen, Paseo inmoral, Cosas imposibles, La excepción, Adiós y se despide. Pero quienes hemos visto varios de sus shows sabemos que es una dulce mentira.

Vuelve e interpreta el clásico Puente, la emoción no baja en ningún momento, y presenta su banda actual: Richard Coleman, Gonzalo Córdoba, Leandro Fresco, Fernando Nale, Fernando Samalea y Anita Álvarez de Toledo, que recibieron largos aplausos.

Siguen su performance con Lago en el cielo del disco Ahí Vamos y pregunta casi con sorpresa, “¿Y la Telecaster?”

Ya acomodado nos brinda Vivo, que engancha magistralmente con su oda a los números que pueden escuchar al final del track He visto a Lucy, con una indudable influencia de Mr Roger Waters.

Jugo de luna se encarga del cierre y se despide un Gustavo que agradeció a Córdoba que lo corearan y llamaran por su nombre, en vez de por su apellido. Un show impecable, de quien nunca dejó de desplegar su fuerza natural.

Fabiana Osorio Perez

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