Kirikou y la Hechicera!

Esta tarde acabo de ver una peli increíble, de origen francés, dirigida por Michel Ocelot en el año 1998, no deja de ser una história para chicos, pero que también nos haría ver a algunos grandes….

Es la historia de Kirikou y la Hechicera. Kirikou es un niño originario de una humilde aldea africana dominada por la maldad de la hechicera Karaba. Como todo héroe es un ser de excepción que, a pesar de tener muy poco tiempo de haber nacido, tiene los medios necesarios para enfrentar el mal y cualquier tipo de limitación, dada su naturaleza sobrenatural.

El personaje principal nos da una gran lección, ya que -como todo niño que se respete-indaga siempre el porqué de todas las cosas, llegando así a las causas del mal y la ignorancia. Con este conocimiento logra su principal objetivo que es el de liberar a su pueblo de la miseria en que Karaba los ha atrapado, al mismo tiempo que nos descubre las maravillas de este universo exótico.

La película sorprende por la naturalidad con que mezcla técnicas de dos y tres dimensiones; pero principalmente por el respeto que demuestra hacia la cultura africana, fuente de la película, al mantener desnudos los torsos femeninos, coincidiendo con las tradiciones propias de la comunidad cuyas historias llevó a la pantalla grande después de una fiel adaptación.

Esta brillante producción fue poco difundida en el año de su estreno, por la decisión de Ocelot de mantener los desnudos de los dibujos animados, cosa que no agradó del todo a ciertos distribuidores prejuiciosos. Es realmente insólito encontrar una producción de origen francoafricano, en una época en que la producción animada está totalmente centralizada por las producciones estadounidenses y japonesas.

Sin lugar a dudas, una de las grandes aportaciones de Kirikou y la hechicera es tener la gran oportunidad de que los niños descubran que existe un mundo más allá del inmortal ratón Miguelito y los mangas japoneses con sus robots apocalípticos.

La historia se desarrolla entre cantos tribales y exóticos personajes, pero principalmente aborda la belleza de algunas leyendas africanas, en las que la dicotomía entre el bien y el mal deja de ser una verdad absoluta. Kirikou demuestra a su pueblo que el mal siempre tiene un origen, y que una vez que éste es encontrado y eliminado, la maldad no tiene motivos para persistir.

Desde un punto de vista estético, Kirikou equilibra perfectamente ficción, música, y danza.

Fue una tarde diferente, finalmente encontré algo interesante para ver en la televisión de nuestro bendito país, la tv pública. En donde? En uno de los mejores canales que pueden encontrar por estos días, me estoy refiriendo al canal cultural público, ENCUENTRO…una genialidad derivada del proyecto incial Educ.ar, iniciativa alguna vez apoyada por Martín Varsvasky.

ENCUENTRO…aún no todo está perdido, parece.

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